domingo, 25 de octubre de 2020

TODA VOCACIÓN ES UN GERMEN

 


La vocación esencialmente es un principio dinámico y vital que Dios ha sembrado en nosotros. La palabra “gérmenes de vocación” es muy propia del Vaticano II, que proclamo “la altísima vocación del ser humano y la divina semilla que en este se oculta” (OT 3, GS 3). La vocación es un germen de bondad, de verdad y de gracia que todos llevamos: una aspiración a la grandeza (Mt 13).

¿Quién hay que pueda llegar a conocer todas sus posibilidades de acción y de logro y prever hasta donde es capaz de llegar, si se lo propone en la vida? Nadie.

¿Quién hubiera podido adivinar unos años antes todas las hazañas que han sido capaces los grandes hombres?

 Gustavo Bécquer ha dedicado un soneto famoso a este tema. El poeta compara el genio y la vocación a un arpa:


Del salón en el ángulo oscuro,

 de su dueño quizá olvidada,

           silenciosa y cubierta de polvo

           veíase el arpa.

Cuantas notas dormían en sus cuerdas,

           como el pájaro duerme en las ramas,

           esperando una mano de nieve que sepa arrancarlas.

 ¡Ay!, pensé, cuantas veces en el genio

 así duerme en el fondo del alma,

            y una voz como Lázaro espera

que le diga: ¡Levántate y anda!

Dichosa la persona que en el camino de la vida encuentre esa mano de nieve, la persona inteligente y amiga, el orientador, capaz de comprenderle y descubrirle todas las maravillas que una autentica vocación encierra.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

SÍNTESIS

  Preguntaron a Miguel Ángel cómo trabajaba sus estatuas para que salieran tan bellas. Y explicó:   Es muy fácil. En cada bloque de mármol...