En la publicación anterior dijimos hablamos de la vocación
fundamental y dentro de esta vocación fundamental común hay que ubicar la
vocación particular de cada uno de nosotros. Como no hay dos personas iguales,
no se dan dos vocaciones iguales. En la vocación está la clave de la
personalidad: nuestra originalidad.
Lo importante, desde luego, es que cada uno
descubra cual es su sitio y misión en la vida y se realice en el con
autenticidad. ¿Qué significa “realizarse”? es desarrollar los valores de la
propia vocación. Ubicarse en el espacio-tiempo y conseguir plenamente su
talidad, su mismidad.
Estas son aspectos a validar para descubrir esta vocación:
1- 1- La vocación personal la determina primeramente
las cualidades y aptitudes personales.
2- Por las disposiciones interiores, por el proceso y argumentos de motivación que se aducen para aceptar una vocación particular.
3- 3- La vocación está además en orden a las gracias actuales recibidas. Correspondiendo con fidelidad a la gracia de Dios se nos ira abriendo y aclarando el camino. La vocación mas que un conocimiento del fruto es una correspondencia amorosa al presente de la voluntad de Dios. El mañana se prepara hoy.
4- 3- La vocación se conoce conforme se va
realizando. Cada señal lleva a la señal siguiente. Al irlas realizando se van
descubriendo nuevas metas y mayores cimas, se hace camino al andar” (Machado).
La vida no es una tómbola, un juego de azar. Allí
donde Dios nos ha sembrado tenemos que florecer. Lo importante es que vocación
e ideal siempre coincidan.

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