domingo, 18 de octubre de 2020

LA VOCACIÓN TEMPORAL DEL HOMBRE

 


En la publicación anterior dijimos hablamos de la vocación fundamental y dentro de esta vocación fundamental común hay que ubicar la vocación particular de cada uno de nosotros. Como no hay dos personas iguales, no se dan dos vocaciones iguales. En la vocación está la clave de la personalidad: nuestra originalidad.

Lo importante, desde luego, es que cada uno descubra cual es su sitio y misión en la vida y se realice en el con autenticidad. ¿Qué significa “realizarse”? es desarrollar los valores de la propia vocación. Ubicarse en el espacio-tiempo y conseguir plenamente su talidad, su mismidad.

Estas son aspectos a validar para descubrir esta vocación:

1-         1- La vocación personal la determina primeramente las cualidades y aptitudes                         personales.

        2- Por las disposiciones interiores, por el proceso y argumentos de motivación que se             aducen para aceptar una vocación particular.

3-       3- La vocación está además en orden a las gracias actuales recibidas. Correspondiendo         con fidelidad a la gracia de Dios se nos ira abriendo y aclarando el camino. La vocación         mas que un conocimiento del fruto es una correspondencia amorosa al presente de la             voluntad de Dios. El mañana se prepara hoy.

4-      3- La vocación se conoce conforme se va realizando. Cada señal lleva a la señal siguiente.     Al irlas realizando se van descubriendo nuevas metas y mayores cimas, se hace camino al     andar” (Machado).

La vida no es una tómbola, un juego de azar. Allí donde Dios nos ha sembrado tenemos que florecer. Lo importante es que vocación e ideal siempre coincidan.


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